Los Puertorriqueños los tienen BIEN GRANDES.
Llevo días sin Internet y sin teléfono. Y he tenido que venir a trabajar a un Starbucks en Caguas. Aquí he visto al típico cojonú, joceador puertorriqueño, en su máxima expresión.
Llegan, enchufan sus laptops, se sientan y sin gesto alguno, comienzan a degustar gratuitamente los servicios de luz, Internet y baños. No es que malgasten estúpidamente $15.00 en café, o que continúen nutriendo a este monstruo capitalista. Se trata de tener un poco de consideración. Si van a estar más de 15 minutos, ocupando la silla de un consumidor real, pues al menos deberían comprar algo.
Y para completar el circo, una empleada del Beauty de al lado preguntó si había Internet. Y lo próximo, si que fue cómico. Cuando le confirmaron que si había, dijo: “¿Y porque no se conecta mi laptop?”.
No es increíble, es Puerto Rico. Pero, al menos me ofrecieron hand sanitizer.










